• La escritora argentina presentará su libro de relatos La cacería, el viernes 17 de junio a las 19:00 en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia
     
  • El texto que da nombre al volumen ganó el Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés 2014

Relatos oscuros, violentos, eróticos, casi policiales son los que ofrece la escritora argentina Marina Porcelli en su libro de cuentos La cacería, el cual será presentado por Jezreel Salazar, Maricela Guerrero y la autora, el viernes 17 de junio a las 19:00 en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, ubicado en la avenida Nuevo León 91, colonia Hipódromo Condesa, Ciudad de México.

 

Esta colección de cuentos inicia con la historia Tiempo de noche, en la que el tiempo y el espacio parecen difuminarse en la vida de los personajes. Aunque quizá este cuento sea un tanto diferente al resto, Porcelli precisa que todo el libro se aborda desde la factura realista: “Yo pienso que lo fantástico le pasa realmente a los personajes en la literatura. En la primera historia, un hombre, en un bar, le cuenta a otro un relato fantástico: pero el hecho de estar contando disparates pertenece al ‘mundo de acá’”.

  • La escritora argentina presentará su libro de relatos La cacería, el viernes 17 de junio a las 19:00 en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia
     
  • El texto que da nombre al volumen ganó el Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés 2014

Relatos oscuros, violentos, eróticos, casi policiales son los que ofrece la escritora argentina Marina Porcelli en su libro de cuentos La cacería, el cual será presentado por Jezreel Salazar, Maricela Guerrero y la autora, el viernes 17 de junio a las 19:00 en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, ubicado en la avenida Nuevo León 91, colonia Hipódromo Condesa, Ciudad de México.

Esta colección de cuentos inicia con la historia Tiempo de noche, en la que el tiempo y el espacio parecen difuminarse en la vida de los personajes. Aunque quizá este cuento sea un tanto diferente al resto, Porcelli precisa que todo el libro se aborda desde la factura realista: “Yo pienso que lo fantástico le pasa realmente a los personajes en la literatura. En la primera historia, un hombre, en un bar, le cuenta a otro un relato fantástico: pero el hecho de estar contando disparates pertenece al ‘mundo de acá’”.

 

Los lectores se encontrarán después con un golpe vertiginoso en El mundo será para mí, donde se remedan las alucinaciones de una mujer que desea no dormir debido al miedo. Se ingresa, entonces, a su cotidianidad, a su vida, al igual que a su viaje mental. “Siempre tengo problemas con la clasificación de esos límites. El lugar común dice que un sueño es tan real como estar ahora contestando esta pregunta, y creo que eso se parece mucho a lo que a mí me pasa”, señala la escritora.

 

En cuanto a la organización de un libro de cuentos, para Marina Porcelli puede resultar más difícil que proyectar una novela: “Un amigo cubano decía que nunca entenderá cómo los cuentos se acomodan si fueron escritos en diversas circunstancias. Por eso los volúmenes de cuentos operan en dos direcciones: la de cada historia específica (recordable, olvidable, como sea) y la significación que toma la historia de acuerdo a su ubicación en el libro; la lectura específica y la lectura integral del volumen, digamos”.

 

El texto que da nombre al libro ganó el Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés 2014 y, en conjunto con otros cinco relatos escritos entre 2007 y 2014, conforman una obra marcada por la diversidad de temas, “pero lo diverso y la similitud son casi la clave de cualquier libro de cuentos: rigen la estructura. Por un lado, hay historias específicas, situaciones concretas que no repican en otro relato, y, por otro, entiendo que cierto tono aúna las historias”.

 

Y ese tono en estas historias con tramas alucinadas y violentas, como la propia autora las define, se decanta de algún modo por cierta amargura que ronda en ellas, “como si el cordón estuviera dado por una perspectiva concreta sobre las cosas”. La integridad en este libro de cuentos descansa sobre el significado que tiene el relato para Marina Porcelli, lo que para ella es el acto de narrar, “que es el suelo de toda escritura.

 

“Contar una historia es ordenar sucesivamente el mundo. La presencia de la urbe, por ejemplo (la ciudad nocturna, Buenos Aires o los recorridos en la capital mexicana) acordona casi todas las historias, pero este vaso comunicante es dinámico: se trata de un espacio que se desdobla o que se estira, y lo mismo ocurre con el tiempo: la repetición de las cosas hace que la vida sea atemporal. Por eso también el libro se llama La cacería, pues se refiere a una especie de viaje, a una búsqueda que no cesa”.