• Obtuvo el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2014
  • Termina mi etapa de cuentista, para escribir novelas, dijo el galardonado
  • Obra perfectamente redonda; un premio bien ganado: Eduardo Antonio Parra

 

Por Nunca más su nombre, el escritor zacatecano, radicado en Tijuana, Joel Flores Lechuga, se hizo acreedor al Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2014, convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el Gobierno del Estado de Tlaxcala a través del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura y el Gobierno del Estado de Puebla por medio del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla.

 

El texto fue elegido de entre 97 novelas inscritas al certamen, y el jurado –formado por Hernán Lara Zavala, Eduardo Antonio Parra y Eusebio Ruvalcaba– decidió otorgarle el galardón por unanimidad, porque “consigue mantener la tensión dramática de principio a fin mediante un estilo directo, duro; sus personajes poseen la densidad necesaria como para humanizarlos desde el primer momento, y conmover al lector a lo largo de todas las escenas que constituyen la trama.

  • Obtuvo el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2014
  • Termina mi etapa de cuentista, para escribir novelas, dijo el galardonado
  • Obra perfectamente redonda; un premio bien ganado: Eduardo Antonio Parra

Por Nunca más su nombre, el escritor zacatecano, radicado en Tijuana, Joel Flores Lechuga, se hizo acreedor al Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2014, convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el Gobierno del Estado de Tlaxcala a través del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura y el Gobierno del Estado de Puebla por medio del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla.

El texto fue elegido de entre 97 novelas inscritas al certamen, y el jurado –formado por Hernán Lara Zavala, Eduardo Antonio Parra y Eusebio Ruvalcaba– decidió otorgarle el galardón por unanimidad, porque “consigue mantener la tensión dramática de principio a fin mediante un estilo directo, duro; sus personajes poseen la densidad necesaria como para humanizarlos desde el primer momento, y conmover al lector a lo largo de todas las escenas que constituyen la trama.

“El autor, además, demuestra en esta obra una madurez narrativa difícil de encontrar en una primera novela, lo que puede advertirse en el manejo de la estructura, los cambios temporales y el modo en el que en los últimos instantes de la narración anuda todas las emociones desplegadas en la historia”, según consta en el acta.

 

Para Joel Flores Lechuga (Zacatecas, 1984), quien participó bajo el seudónimoPaula San Juan, ganar este premio “es como terminar mi etapa de adolescente para convertirme en adulto, o dicho de otro modo, terminar mi etapa de cuentista, para escribir novelas. ¡Qué bonito es crecer escribiendo!”, exclamó en entrevista el ganador.

 

Flores Lechuga comentó que Nunca más su nombre es la segunda parte de una trilogía narrativa que incluye los títulos El amor nos dio cocodrilosRojo semidesierto, libros de cuentos que también abordan los escenarios y conflictos que oscilan entre su estado natal y Baja California, donde reside actualmente.

 

La novela, aseveró su autor, “busca enunciar, desde la realidad artística, los problemas latentes que vive la juventud mexicana frente a la violencia”.

 

El escritor Eduardo Antonio Parra, quien fue parte del jurado, detalló en entrevista que Nunca más su nombre es una novela que “penetra mucho en la relación entre el hijo y el padre ausente, el padre abandonador, el padre violento; es un texto muy entrañable porque en toda la novela está la duda de si debe perdonarlo o no”.

 

Consideró que “la novela está escrita de una manera muy descarnada, y en el contexto social sale a relucir todo el rencor y las afrentas que le hizo el padre. El desenlace es bastante emotivo y entrañable”.

 

Finalmente dijo: “La ejecución del libro es limpísima y todas las técnicas están bastante bien utilizadas. El buen manejo de los tiempos siempre ayuda a intensificar la tensión narrativa y creo que es una novela perfectamente redondita y con un premio bien ganado”.

 

Aunque es originario de Zacatecas, Joel Flores Lechuga se considera un ciudadano del mundo, pues ha residido en la Ciudad de México y también en España, cuando formó parte de la séptima promoción de Jóvenes Creadores de la Fundación Antonio Gala de Andalucía. No obstante, desde hace algunos años radica en el norte del país, en la fronteriza Tijuana, “ciudad que ahora es mi casa y centro de trabajo, desde donde seguiré escribiendo, al lado de mi familia”, expuso.